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“La escuela es una institución creada contra la diversidad”

Entrevista realizada a Mariano Fernández Enguita, Catedrátido de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid con motivo de las Jornadas de Diversidad de Florida

22/10/2013

¿Qué significa diversidad en el contexto educativo?

La escuela es una institución creada contra la diversidad. Su programa es la talla única, el café para todos, la formación de una ciudadanía indiferenciada y una fuerza de trabajo homogénea, taylorista, a la medida de las grandes fábricas y oficinas. El problema es que ese tipo de ciudadanía y ese tipo de trabajo son ya en buena medida obsoletos, han disminuido radicalmente (o se han trasladado a otras regiones del globo) y no forman parte de las aspiraciones de nadie.

¿Cómo incluye/trabaja la institución escolar la diversidad? ¿Cambiamos lo que realmente hay que cambiar o nos quedamos en lo fácil y visible?

Mal, muy mal. Por supuesto que hay destellos de esperanza y buenas iniciativas, aquí en un educador que es capaz de percibir y responder a las características y las aspiraciones específicas de un alumno, allá en un proyecto de centro sensible a las de su entorno, etc., pero lo habitual es lo contrario: las administraciones (autonómicas, sobre todo) tratan de homogeneizar el sistema regulando el currículo, los centros fuerzan a los alumnos a una jornada comprimida que yugula cualquier flexibilidad, los profesores se atienen demasiado a menudo a la comodidad del libro de texto...

Hay de todo, pero lo más fácil es engancharse a exorcismos rituales como el uso obsesivo del doble género en el lenguaje o las invocaciones beatíficas pero vacías, y por ello poco convincentes, a la interculturalidad.

¿Qué relación hay entre diversidad y desempeño escolar?

El éxito escolar es ante todo para aquellos alumnos que saben adaptarse a las exigencias de la institución, bien porque se las creen -que son cada vez menos-, porque les cuesta poco trabajo hacerlo -aprenden fácil lo que la escuela enseña, controlan su actividad...-, porque prefieren la línea de menor resistencia. Exige un poco de inteligencia y un mucho de adaptación. Los alumnos con una personalidad más singular, o los que forman parte de grupos sociales con una cultura menos en línea con la cultura escolar, lo tienen más difícil; como también lo tienen, en una escuela ya muy feminizada, los varoncitos. Todo eso aparte de los problemas derivados de las condiciones económicas, etc.

Luego hay un tema que es el de la implicación de las familias…..

El contrato familia-escuela es una fórmula que admite muchas variantes. Se puede criticar que se trata de una propuesta formal y vacía, pero no porque no venga acompañado de los consabidos "recursos": esto sería más bien patético, incluso vergonzante. La relación familia escuela se ha basado los últimos veinticinco años en una falsa idea de comunidad, articulada en la participación democrática, por la que los padres podían hacer poco más que someterse a los profesores bajo la ficción de los consejos, etc., en términos colectivos, o escuchar calladamente al tutor en términos individuales. No hay democracia donde una parte puede siempre pasar por el rodillo a la otra, como así ha sido, ni hay servicio donde el profesional dicta unilateralmente las condiciones. La idea de contrato, bien entendida, implica que una parte no puede actuar sin el acuerdo de la otra.



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